DESDE EL MONCAYO 2.315 m ¡¡FELIZ AÑO NUEVO!!

Como todos los años para estas fechas, mi cuñado Javi y yo, iniciamos la ascensión al Moncayo empezando a caminar en el campamento, a 1.000 m de altitud. El día está frio y huracanado sin ninguna visibilidad. En el santuario nos detenemos a tomar un café y proseguimos nuestro ascenso. Seguimos unas vagas huellas en la pendiente helada del Pozo de San Miguel (45º). Al poco nos cruzamos con unos conocidos de Zaragoza y un grupo de La Rioja que descienden y nos advierten del fuerte viento y nula visibilidad. Completamente de acuerdo, no se ve a dos metros y apenas se distingue la huella de crampones. Ya fuera de las pendientes caminamos por la planicie redondeada de la cumbre pero en esta montaña, que Javi ya ha subido más de un centenar de veces, los problemas se presentan siempre a la bajada. Y así es, aunque no hemos llegado a tocar el vértice geodésico a duras penas conseguimos encontrar nuestra propia huella. Bajando a ciegas las amplias pendientes vamos a parar a una barrera de cortados y necesitamos los dos piolets para destrepar un embudo empinado. Por suerte conseguimos ubicarnos y con una travesía horizontal recuperamos la traza evitando ir a parar a unos escarpes de mayor entidad y peligrosamente helados. Así es esta montaña que se ha cobrado la vida de muchos alpinistas. La niebla y el huracán despistan al más experto, y nosotros no llevamos GPS.
Ya abajo, Javi y yo recuperamos nuestro rito druídico con un baño en el arroyo al tiempo que se pone a nevusquear.
Una visita a Trasmoz para comprar unos quesos y otra navidad más que hemos pasado en Ainzón, el pueblo de nuestras queridas esposas Toñi y Paquita. ¡¡FELIZ AÑO NUEVO A TODOS LOS MONTAÑEROS VETERANOS DE ARAGÓN!!

FOTOS.

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