TEMPESTAD EN GREDOS. RECORDANDO A JAVI AVELLANO.

El padre de Javier Avellano me abrazó con fuerza, las lágrimas corrían por sus mejillas. Me pareció como que aquel anciano intentaba abrazar a su hijo.
Ni la nieve ni la tempestad me hicieron desistir de mi propósito de recorrer la Garganta de Bohoyo. La soledad era total y un viento gélido azotaba con violencia los canchales helados, pero encontré en la oscuridad de la noche la primera de las cinco cabañas que hay en ese desfiladero, y al día siguiente, el temporal se apoderó de la sierra y después de tres horas de marcha llegué a la cabaña del "Lanchón", donde hace poco más de un año encontraron muerto a Javier Avellano.
Allí, sobre las tablas, estaba su esterilla. Limpié y adecenté la cabaña mientras me preparaba un café y pensaba que, oye tú, sabes, pues este sitio no está nada mal para morirte, fijo que mucho mejor que la UCI de un hospital.
Y he seguido para arriba, y atravieso el torrente y ya me pongo los crampones y empuño el piolet, y en dos horas más el cañón se abre en un hermoso circo, El Belesar, con su refugio medio sepultado por la nieve. Dentro, recojo toda la basura y escalo un bonito corredor helado hasta un nudo de aristas que van hacia el Almanzor. En lo alto el huracán es brutal y la visibilidad nula. Tengo que bajar.
De vuelta en la cabaña de Javi, me preparo otro café. Ahora estoy tranquilo y reconfortado. Me siento feliz recordando las aventuras que compartí con este amigo.
La garganta me desvela sus secretos, me siento como en casa. La limpia y confortable cabaña de "La Secá" me acogerá en mi segunda noche en la soledad de Gredos.
Mañana vuelvo a Madrid, tengo que visitar al padre de Javi, si, pero antes me trincaré un buen almuerzo en Bohoyo, y luego caerá un menú con las famosas judías de El Barco de Ávila. El viaje de ida tuvo su miga... visité las murallas de Ávila, caminé 8 kilómetros de carretera. Era de noche, no estaba claro el camino, y se puso a nevar.
Entonces pensé en voz alta: "Mira, Javi, échame una mano, que como no encuentre la cabaña me voy a quedar tieso". 

Fotos: http://picasaweb.google.es/evaragonmail/GredosJaviAvellano?feat=directli...                                                                                                                                                                                            

3ª ascensión a la Murciana del Pisón, con Javier Avellano

Javier Avellano, como otros muchos jóvenes de Madrid, empezo a venir por Riglos a finales de los años 70. Nos hicimos amigos, y recuerdo su carácter sencillo y alegre. Luis Morente "el cabezón", le saco el mote de "el apañao", porque Javier había sufrido varios accidentes de montaña y aunque ya estaba bastante repuesto, le quedaba alguna que otra secuela.
En el "Wodka" (mentidero de la escalada zaragozana, por aquel entonces)echamos planes para repetir la nueva vía Murciana del Pisón, una ruta que emulaba a la Carnavalada pero, al parecer, más dificil. La habían repetido en un día nuestros amigos franceses Fancis Tomas, R Munch, D. Sulien y G Desbats y nos habían animado a hacerla. Y en un frío día de primanera escalamos la Murciana Javier Avellano, "Vicentin", Luis Morente y yo. Todavía recuerdo sus ojos y sus palabras emocionadas cada vez que terminaba un largo, colgado del "patio" sobrecogedor de los muros del Pisón: "la hostia tio, esto es la hostia...".
Hicimos algunas vías rigleras más juntos. Después dejamos de verle y, años más tarde tuve noticias de su vida, vía Jesús Vallés, que se lo había encontrado, nada menos que en el Canigu!. Entre tanto, Luis Morente "el cabezón" nos había dejado, victima de un tumor cerebral, Vicentin se había retirado de la escalada, dedicandose a los negocios, y los demás seguiamos trepando en nuestros cada vez más complicados ratos libres.
En fin, ahora Javier "el apañao" también nos ha dejado, pero me queda el recuerdo de su magnifica sonrisa y su generosa amistad ("la hostia tio, esto es la hostia..."). Fernando Orús

RECORDANDO A JAVI AVELLANO. Santiago Pino

"Jesús aparte de ser un buen amigo de Javi, eres muy buena persona.
No sabes el buen rato que hicistes pasar al padre de Javi, este lunes en Madrid, a la vuelta de tu excursión. No olvidara las cosas que le contastes de Javi, que aunque se emociono, le hicistes llegar un calor humano, que le hacia mucha falta.
Ya vi como disfrutaste el valle de Bohoyo a pesar de ese tiempo infernal.
Se despide un buen y antiguo amigo de Javier Avellano"
Santiago Pino (Madrid)
 
Un Saludo.

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