Morata 2018, escalada hedonista

Morata 2018, escalada hedonista
La escalada en Morata se desarrolla actualmente casi en exclusiva sobre placas aseguradas con paraboles, modalidad en la que se ha conseguido una notable especialización, favorecida por la forma y estructura de sus murallas calizas. Es una escalada poco atlética, donde prima la habilidad trepadora sobre pequeños agarres de canto o romos adherentes y desarrollada en un ambiente agradable, previsible y poco inquietante. Es decir, una forma de escalada placentera, con poco espacio para la aventura y el riesgo.
La zonas más concurridas son las murallas de la peña de la Viuda, a saber, rebautizadas por los escaladores como “La Boina, “la pared del Túnel”, “la Gran Placa”, “Macizo del Ali”, “el Almendro”, “el Rincón” “la pared del Búho”, etc. La razón fundamental de este “éxito” es su proximidad al aparcamiento situado al final de la pista de Chodes, a 2 kms del pueblo, desde el cual se avistan ya algunas de estas paredes.
Las vías tienen altura entre 15 y 80m. La mayoría son escaladas de un sólo largo, algo que parece convenir al carácter “deportivo” y hedonista de sus escaladores. Porque este tipo de escalada es sin duda hedonista, siendo el placer la principal motivación para su ejercicio. Se trata de conseguir un placer sensible, absoluto y radical, que explica muy bien cómo esta forma de hacer escalada (escalada protegida, prácticamente sin riesgo ni compromiso) se ha impuesto a las demás, que demandan otro tipo de valores hoy en franca decadencia y que solo practicamos ya una minoría entre marginal y elitista.
La mayoría de los neurocientificos cree que el cerebro humano funciona con un esquema de “castigo-recompensa”, es decir, que lo que nos beneficia, comida, sexo, pertenencia a grupo, o en nuestro caso, seguridad en la escalada, lleva a la producción de endorfinas u hormonas del placer, lo que haría que los escaladores hedonistas tengan la razón, declinada directamente de los instintos ancestrales de nuestra supervivencia.
Fernando Orús

Fotos: https://photos.app.goo.gl/Xf0hqbgafjJhchY02

ME FUE IMPOSIBLE ASISTIR AL ENCUENTRO AUDIOVISUAL

Tres días antes me hicieron sufrir de lo lindo en DENTIX, cinco implantes. La casa de los horrores... tirando a base de antibiótico, ibuprofeno y paracetamol, ja, ja! Yo recuerdo haber entrenado mi escalada al Tozal del Mallo en las peñas de Morata de Jalón (1973). Cada domingo, con mi mochila a la espalda subía cuatro o cinco vías hasta sumar 300 metros de escalada... y funcionó!

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