Vía Helios. Cara oeste del Puro

Escalada a la vía Helios en la cara oeste del Puro (Mallos de Riglos).

"Su escalada, intentada durante más de diez años por diferentes cordadas, sólo pudo terminarse gracias al tesón de Fernando Cobo, que con P. Coronado (con el que abrió los tres primeros largos), E. Mevia (con el que abrió el 4º y 5º largos), S. Muñoz (con el que abrió 6º y 7º largos), D. Rodríguez (con el que abrió el 8º) y L.M. Fernández, alcanzó la cima el 25 de julio de 1980". Así explica la guía de Riglos de Montaner y Orús la historia de la apertura de esta vía; otra manera menos correcta y algo más malvada sería decir que Cobo, que contaba entonces con 18 años, se iba quedando sin acompañantes según realizaba las intentonas debido a que "a pesar de su trazado muy estético, esta vía es de roca pésima y la escalada es muy expuesta", citando de nuevo la guía de 1984. Tal era su nivel de compromiso y exposición.

En 2006 la vía no conocía ninguna repetición. Ese año, David Bautista asegurado por Jorge Lantero, realiza la primera intentona con resultado de cima. Tras un par de caídas serias sobre los buriles originales, deciden salir en travesía hacia la Norte del Puro y alcanzar desde ahí la cima.

En septiembre de 2009 el propio aperturista Fernando Cobo decide restaurar la vía con la colaboración de D. Rivas y T. Carasol, sustituyendo los escasos buriles por parabolts, tanto en reuniones como en los largos y renovando los cordinos de los puentes de roca. Ocho meses después, en mayo de 2010, Toño Carasol y Armand Ballart realizan la que, según ellos, es la tercera ascensión. Ignoro si cuentan la de Bautista y Lantero como la segunda ascensión a pesar de que no terminaron por la misma vía o hubo otra que yo desconozco.

El 3 de junio de 2012, Álvaro Lafuente (16 años) escala la vía totalmente de primero y yo tengo la suerte de poder asegurarle en la que, salvo error u omisión, es la cuarta ascensión a la vía. Álvaro me había propuesto ir esta vía mientras escalábamos la vía del Silencio a la Visera y mi primera respuesta fue que no, ya que no me veía preparado para un proyecto de semejante envergadura. Ante su insistencia, le pedí que me diera un tiempo para pensármelo y dos semanas después nos encontrábamos a pie de vía tras negociar que yo sólo haría de asegurador.

Vía muy difícil y comprometida, la más seria de las que yo he realizado en Riglos a pesar de que la subí toda de segundo. La mayor dificultad estriba en la calidad de la roca, en general bastante delicada. Para futuras repeticiones, tener en cuenta este hecho sobre todo pensando en la gente que se queda en el camino y a pie de vía observando las progresiones y no tiene en cuenta lo que, literalmente, se les puede venir encima.

Necesario ir con el grado de 6b asentadísimo por terreno sin seguros, experiencia en vías semiequipadas y saber negociar con la roca riglera.

Dificultad: A1/6b. Tiempo invertido: 8 horas y 20 minutos.

Material: Aliens, cordinos y fisureros pequeños. Un estribo. Una uña podría ser útil, aunque nosotros no la cogimos. Ballart y Carasol recomiendan llevar cinco pitones variados y falcas; aunque los llevábamos, Álvaro realizó la ascensión sin utilizarlos.

Gracias!!

Muchas gracias a todos!

¡Honor y gloria amigos!

Honor y gloria amigos por esta magnifica repetición. Vaya mi reconocimiento veterano a vuestra potente juventud, ligada a esa pasión por la aventura, filtro esencial de la auténtica escalada riglera. Un abrazo.
Fernando Orús

¡ENHORABUENA!

¡Estupendo!

En ocasiones el que va de segundo pasa más miedos y angustias que el primero.
Una cordada son dos. Eso es lo que cuenta.

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