Zarzuela de marisco en Calcena

Breve historia de un día féliz

Corrían los primeros
días del mes de mayo y habíamos dado nuestra palabra de partir de la
morada de los Yarza-Ortiz, con las primeras luces del alba.
Así fue, y una vez cargados nuestros pertrechos de mil batallas en
el carro de nuestros anfitriones tirados por sus numerosos caballos,
partimos raudos hacia la noble villa de Calcena donde otros valientes
amigos nos acompañarían en la aventura comprometida.
Para llegar a la villa de Calcena tuvimos que atravesar la jungla
de roca donde nacen nuestros sueños y donde todavía en hora matutina y
acompañados por numerosos, leales, infatigables  y nobles amigos,
emprendimos nuestras particulares y pequeñas batallas.
Con las primeras sombras nos retiramos a la villa donde nos dieron
albergue en su castillo Don Diego su bella esposa Doña Rosa y su leal
compañero Don Israel. De las viandas se encargó nuestro hidalgo Don
Jesús de la ilustre casa de los Cuartero de la cercana villa de Illueca,
jamas se tubo noticia de mejores guisos en la comarca por su
exquisitez y abundancia. Llenas las tripas y curadas nuestras heridas,
nos entregamos a la música, a la danza y a sellar mas nuestra amistad y
compromiso de no desfallecer en la búsqueda de los sueños en los que
cada uno se halle.
Firmado: Uno de tantos... Jesús y Maite, Javi y
Maribel, Carlos y Elo,  Diego y Pilar, Diego y Rosa, Carmelo y Adolfo,
Alejandro, Eugenio, Inma, Pilar, Jesús, Pilar, Mapi, Israel, y me
faltan tres damas.

fotos: https://plus.google.com/photos/105028294406415669859/albums/587528538087...

No solamente se ha de

No solamente se ha de alimentar el espiritu, El cuerpo tambien tiene necesidad y de vez en cuando hay que darle ciertos caprichos.

Cuidado con esas comilonas

Luego estamos apesadumbrados al conocer el resultado de los análisis.
¡Que os quiten lo bailao!

¿Nadie exclamo aquello otrora de?

¿Nadie exclamo aquello otrora de? : "coman, coman, que son jóvenes y me huelgo en verlos comer, más con moderación y mesura, y tocaremos a más". Temo, maese Ambrosio, que a algunos fidalgos presentes era mejor comprarles jubón y braga nuevos que sentarlos a vuestra cumplida mesa.

Página ideada y mantenida por Jesús Yarza García
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